Hay sucesos que parecen sacados de una novela de ficción o del absurdo, pero que quedaron grabados de manera trágica en las páginas policiales de la Argentina. Uno de los casos más recordados y virales de la crónica urbana porteña ocurrió un viernes 21 de octubre de 1988 en el barrio de Caballito, cuando la caída accidental de un perro desde un edificio desencadenó una concatenación de hechos fatales insólitos.
La secuencia de los hechos en la esquina de Rivadavia y Morelos
Todo comenzó en un departamento ubicado en el piso 13 de un edificio situado sobre la avenida Rivadavia al 6100 (en la intersección con Morelos). Allí vivía una familia de apellido Montoya, dueña de Cachy, un caniche que por motivos accidentales cayó al vacío desde el balcón.
Lo que siguió a continuación se convirtió en una de las leyendas más trágicas y comentadas de la ciudad:
- El impacto inicial: El animal cayó pesadamente sobre Marta Fortunata Espina, una mujer de 75 años que caminaba tranquilamente por la vereda haciendo sus compras. El golpe y la altura provocaron la muerte instantánea tanto de la transeúnte como del caniche.
- El segundo deceso: Conmocionada por la escena que acababa de presenciar en plena vía pública, otra mujer identificada como Edith Solá cruzó la avenida de manera desesperada y desatenta, siendo brutalmente atropellada por un colectivo de la línea 55, lo que le costó la vida en el acto.
- La tercera víctima: Las crónicas de la época también registraron que un hombre que se encontraba en las inmediaciones y observó toda la secuencia sufrió un paro cardíaco fulminante a raíz de la impresión, falleciendo poco después.
De la crónica gráfica a la viralización en redes
En cuestión de minutos, una esquina tradicional del oeste porteño se transformó en el epicentro de una tragedia múltiple tan desconcertante que rápidamente escaló a las primeras planas de los diarios nacionales.
Décadas más tarde, con la expansión de internet, las redes sociales y la digitalización de archivos de prensa, el caso encontró una segunda vida. Cada mes de octubre, la historia de Cachy resurge en plataformas digitales y portales de noticias, fascinando y conmoviendo a nuevas generaciones por lo imprevisible e impactante de una tragedia que, casi cuatro décadas después, sigue formando parte de la memoria urbana de Buenos Aires.
