Con el objetivo central de fomentar la integración comunitaria, la diversidad y el intercambio de expresiones regionales, la Ciudad de Buenos Aires organizó una nueva edición de su clásica Feria Migrante, instalándose en el emblemático Parque Chacabuco para rendir tributo a las tradiciones de la colectividad venezolana.
Un fin de semana a puro sabor y color caribeño
El paseo ferial, dispuesto sobre la intersección de la avenida Asamblea y la calle Emilio Mitre, abrió sus puertas durante el fin de semana —en el horario habitual de 11:00 a 19:00— con entrada libre y gratuita, convirtiéndose en un punto de encuentro ineludible para vecinos y visitantes que se acercaron a disfrutar de propuestas al aire libre.
A través de numerosos stands decorados para la ocasión, los emprendedores locales y residentes ofrecieron una amplia variedad de productos característicos de la gastronomía y el folclore de Venezuela:
- Platos típicos: Delicias tradicionales como arepas con diversos rellenos, tequeños crujientes, jugosas cachapas, patacones y los tradicionales panes navideños o de la región (como el pan de jamón o el pan andino).
- Dulces y repostería: Opciones clásicas como la torta tres leches, el tradicional pastel de piña y alternativas dulces adaptadas para diferentes necesidades alimentarias.
- Artesanías y diseño: Una cuidada selección de objetos decorativos, textiles con estampados autóctonos, artesanías en tela y las icónicas muñecas tradicionales de la cultura caribeña.
Espacios de inclusión e integración urbana
Impulsada por las áreas gubernamentales correspondientes, la iniciativa busca potenciar el desarrollo comercial de los pequeños productores migrantes y visibilizar sus aportes a la identidad multicultural porteña. Además, para mayor comodidad de los asistentes, todos los puestos contaron con habilitación para operar tanto con efectivo como con diversos medios de pago electrónicos y tarjetas, consolidando un espacio de recreación familiar que se suspende únicamente ante condiciones climáticas adversas.
