El ambicioso megaproyecto del soterramiento de la línea de trenes Sarmiento continúa sumido en la incertidumbre y la inactividad, tras acumular casi una década sin avances y un desembolso estatal que supera los 420 millones de dólares. Luego de que los trabajos quedaran suspendidos formalmente hacia finales de 2018 y con la posterior decisión del Gobierno nacional de cancelar la iniciativa para sellar el túnel excavado, la obra pública permanece en un limbo legal y operativo.
Frente a la parálisis definitiva del túnel subterráneo y ante las demandas de los vecinos de la zona oeste porteña, la administración de la Ciudad de Buenos Aires elevó a las autoridades nacionales una propuesta alternativa. La iniciativa busca aprovechar parte de los recursos ya ejecutados y plantea la eliminación de unos 20 pasos a nivel entre las estaciones de Villa Luro y Caballito mediante la construcción de infraestructura en superficie y la integración de un nuevo espacio verde.
El plan local persigue una doble meta: descomprimir la saturación del tránsito vehicular en los cruces ferroviarios más críticos y reutilizar terrenos ocupados por obradores en desuso en barrios como Flores, Floresta, Liniers y Villa Luro, dando cierre a un proceso caracterizado por prolongados retrasos contractuales y promesas incumplidas.
